sábado, 28 de marzo de 2015

EL FENOMENO TINDER: EL AMOR EN TIEMPOS DEL CELULAR


En la era de la virtualidad, ser soltero puede ser una bendición, una desgracia… o ninguna de las dos cosas, y simplemente exigir ser flexibles a las nuevas tecnologías. Entre las miles de apps, el furor de último momento es Tinder, un catálogo de potenciales citas en el teléfono. Crónica de la experiencia de una soltera moderna.

No fue un experimento al estilo de “Cómo perder un hombre en diez días”, pero bien podría haberlo sido. Desde que me enteré que existe una aplicación para conocer gente que es tendencia en las principales capitales del mundo –y desde que soy soltera, claro está, aunque no es condición sine qua non para todos los que se registran en ella–, tuve que sumarme y experimentar por mí misma el “efecto Tinder”.

Más subida a lo que es trendy que a la posibilidad de conocer a alguien real a través de una aplicación de celular, descargué el ícono en mi teléfono y automáticamente el programa se sincronizó con mi cuenta de Facebook. Terror, a pesar de que el programita juró desde la pantalla que aceptar esa condición no le haría saber a todos mis contactos que yo ahora estaba buscando candidatos por Internet. Ahí emergió el primer prejuicio: ¿qué tipo de persona intenta conocer a otra on-line?

Hace unos años, ese tipo de vínculos sólo podían asociarse a un reducido y particular universo geek. Como si sólo los fanáticos de la tecnología fueran los únicos habilitados para conocerse de esa forma. El resto quedaba automáticamente ridiculizado. El mundo on-line era lo último que podía pensarse como recurso para encontrar pareja (o al menos, era algo incontable). De hecho, dentro de la misma bolsa siempre coexistió la macabra idea de que conocerse con alguien de esta forma podía ser el encuentro con un potencial delincuente o hasta con un asesino serial que, amparado en el anonimato de la Web, se dedica a buscar víctimas entre los necesitados de un poco de compañía entre líneas de chat.

Pero, afortunadamente o no, de a poco todo eso empezó a cambiar. Lo empecé a notar, no solamente en las noticias y como debate en los medios, sino en mis propios círculos cercanos: la última amiga que se casó, conoció a su flamante marido por Facebook. Otra tuvo un romance que terminó en un largo idilio con alguien que conoció por Twitter. Una ex compañera de facultad concretó sus últimas citas por Match.com, y la amiga de una amiga tenía un perfil muy popular en Badoo. Aún así, todavía había cierta resistencia por develar las fuentes. Hasta que apareció Tinder.
Un mundo de “tindermatches”

La noticia me llegó desde una de las capitales mundiales de la tendencia, Londres: una amiga que vive allá estaba saliendo desde hacía tres meses con un chico que había conocido en una nueva plataforma, que funciona a través de geolocalización. Un candidato, a un click de la pantalla táctil del celular. Me estaba hablando de Tinder. Lanzada en Estados Unidos en 2012, la aplicación es gratuita, se sincroniza con cierta información de Facebook –sólo cruza datos de intereses y posibles contactos en común– y zona geográfica. Basta setear sexo, rango de edad en el que se está interesado y cantidad de kilómetros a la redonda entre los que se quiere conseguir un posible candidato, y Tinder hace la búsqueda. La elección es simple, rápida, como un catálogo virtual de citas instantáneas: una cruz si la foto no gustó y se pasa al siguiente perfil, o un corazón en caso que haya interés. Si ambos dieron el OK, se produce un match o coincidencia, y la aplicación habilita un chat. No hay secretos ni vueltas, y sus creadores dicen que genera cinco millones de matches por día.

“La clave del éxito es que es una app del celular, eso legitima el levante on-line, por la importancia que tiene el teléfono para cada persona, que se ha convertido en lo más privado del mundo. Si fuera un sitio web, no hubiera causado el mismo efecto”, me explica Augusto Finocchiaro Preci –periodista especializado en tecnología, de CulturaGeekRadio.com–, como desentrañando el secreto. “Además, hay una clave: Tinder no es apto para tramposos. Al vincularse con tu Facebook, tu perfil tiene que ser verdadero, y siempre te termina tirando a alguien conocido entre las recomendaciones. Tenés que estar decidido a exponerte”.

No es que quisiera hacerme la Carrie Bradshaw 3.0, pero si hasta Lindsay Lohan busca novio en Tinder, ¿por qué no probar? Me registré superando temores –encontrar algún ex, conocidos, o, lo que es peor, que conocidos me encontraran a mí… otra vez el prejuicio–, y lo que empezó con cierta timidez terminó siendo una experimentación virtual que me superó: a los pocos días tenía decenas de matches, chats abiertos con conversaciones inconclusas que me aburrían antes de terminar de enumerar el combo trillado: “cuántos años tenés, de dónde sos, qué hacés, dónde vivís”. Hasta que entre todos los matches, encontré “el” match. Chat va, chat viene, de la pantalla de Tinder pasamos a lo que denominé “nivel 2”: Whatsapp. De ahí al tres, Facebook y a seguirnos mutuamente en otras redes, intercalados por horas interminables de chat y una ansiedad e intriga crecientes. Cuando las plataformas virtuales se agotaron, hubo que trascenderlas y animarse a la realidad: el único problema en esa instancia fue que confirmé que la pantalla genera cierta impunidad a la hora de hablar, y eso puede ser peligroso. Uno entra en un tren de confesiones irreversibles y se entrega a un pseudo-enamoramiento que más tiene que ver con la idealización que con lo que el otro es en el plano real.

Tinder al diván

“En definitiva estas nuevas modalidades de contacto tienen que ser tomadas como un puente, un facilitador, una herramienta, pero no es por eso donde uno se salva. Si no se toma con ese nivel de conciencia, caemos muy fácilmente en la fantasía infantil de la idealización del otro a nivel virtual, y después la frustración es enorme”, me explica la Dra. Andrea Kovacs Kadar, psicoterapeuta transpersonal y sistémica. “En definitiva, la relación la define esa química que es tan misteriosa como el amor mismo”. Sus palabras tranquilizan dentro de las aguas turbulentas de la virtualidad: “Habrá nuevos lenguajes, nuevas formas de comunicarse, pero lo que ‘engancha’ es algo inherente al ser humano, lo esencial no varía”.

Después de varios días de intriga y ansiedad intensa, llegó la noche de la cita y el encuentro. De algún modo, después de tantas “charlas”, uno ya sabe con quién va a encontrarse (¿realmente sabe?).

Sin embargo me sigo preguntando si lo de antes –el cara a cara, la presencia física antes que la pantalla– no fue mejor. “La sociedad de hoy es ésta: es rápida, veloz, dinámica, virtual, líquida. Es un momento histórico por el avance de la tecnología”, responde a la duda Mariana Pais, Lic. en Sociología (UBA). “En todas las épocas, cuando hubo transformaciones radicales surgió una especie de romanticismo, entendido como un anhelo del pasado. Pero no quiere decir que sea mejor ni peor, es distinto”. Y agrega: “Es una nueva forma de vincularse que invierte la anterior, ahora te conocés primero, después te encontrás. El punto es que el contacto físico es irremplazable: la virtualidad no suplanta a la realidad, es sólo una puerta de entrada”. Y pienso que tiene un cartel colgado con una llamita naranja que dice “Tinder”.

¿Alcoyana-Alcoyana?

Después de varios días de intriga y ansiedad intensa, llegó la noche de la cita y el encuentro. De algún modo, después de tantas “charlas”, uno ya sabe con quién va a encontrarse (¿realmente sabe?). Aún así, había probabilidades de que el encuentro fuera un fracaso y las expectativas se desmoronaran antes de pedir el primer trago. De algún modo inexplicable, cuando nos vimos en vivo y en directo, hubo también match en la vida real. El problema no estuvo en la cita –que podría definir como “exitosa”–, sino en el post: pasar de la virtualidad a la realidad es una tarea difícil con la que los solteros modernos deberemos aprender a convivir. Aún –o quizá más– cuando la química se confirma en el plano terrenal. ¿Cómo estar preparado para eso? Bajar la ansiedad posterior podría traducirse en espaciar los chats que antes eran a cada hora a un intervalo de días, simular cierto desinterés, evadir el tema de la siguiente cita para algún chat futuro y pender en el delgado límite entre el fin del idilio o el comienzo de algo que podría ser real. Como sea, no estoy segura si vivir en la era de la soltería 3.0 es una suerte o todo lo contrario, aunque me inclino por derribar el prejuicio y aceptar que cada vez más parejas se conocerán por aplicaciones y redes sociales, y que, como dice Justin Mateen, cofundador de Tinder, “quizá en el futuro seguirán conociéndose en bares y cafés… como consecuencia de primero haberse conocido a través de una app”. De a poco se va derribando el tabú. 

Porque cuando de amor se trata, ¿hay fórmulas posibles? A veces no es la misma ciudad la que puede cruzar a dos personas, ni los mismos lugares, ni la gente en común.


A veces pueden ser el éter y sus mensajes los que conecten –o lapiden– un encuentro, como único registro posible. Sólo sé que en la era de la virtualidad de las relaciones, la idea del encuentro genera, entre otros sentimientos, un miedo exagerado a encontrarse con la potencialidad del amor cuando ninguna de las dos partes lo estaba buscando. ¿O en verdad sí, cuando uno se da de alta en una app que nos hace sentir un tanto ridículos? Todos estamos buscando un poco el amor, todo el tiempo.
Nota de Cielos Argentinos

SOLOS Y SOLAS: UN ENCUENTRO POSIBLE



En la Argentina, hay cuatro millones de personas con ganas de formar una nueva pareja; organizan un evento por el Día del Single

"Hay toda clase de singles. Los solteros por elección que disfrutan de su estado civil, los fóbicos al matrimonio, los recién separados o divorciados, los que reniegan de su condición de solos y se pasan la vida esperando que aparezca su media naranja, y los que viven la soltería como una etapa de transición".

Radiografía de una realidad que bien podría estar incluida en un libro de autoayuda, pero que en realidad forma parte de la invitación de ZonaCitas.com (citas online) y 10en8.com (citas rápidas) a todos los solos y solas para celebrar el Día Mundial del Single, el sábado 13, a las 21, en el hotel Panamericano.

La entrada puede reservarse en ambos sitios online (cuesta $ 100 de manera anticipada; $ 120, en la entrada del hotel, Carlos Pellegrini y Lavalle). Se calcula la asistencia de 600 personas, de 30 años para arriba; habrá cóctel, DJ y sorpresas.

Sucede que la soledad es un fenómeno en aumento en las grandes ciudades, que también se padece en Buenos Aires, ya que los grandes centros urbanos incrementan el anonimato y los contactos se vuelven más superficiales.

Como señala el sociólogo polaco Zygmunt Bauman en su libro La modernidad líquida , en la sociedad actual el individualismo reduce las relaciones humanas a una lógica costo-beneficio y las torna precarias y más volátiles. El resultado: más personas incomunicadas y con problemas para relacionarse.

NECESIDAD Y NEGOCIO

En un país carente de cifras como la Argentina, el acercamiento a un fenómeno como es el de solos y solas debe hacerse por aproximación. Según el censo de 2001, hay más de 4 millones de personas separadas, divorciadas o solteras que buscan conocer gente, enamorarse, formar pareja o sólo divertirse.

"En agosto de 2009, según los datos estadísticos que manejamos, el 49,9% de los porteños estaba solo -cuenta Alejandra Campero, directora general de Speed Dating 10en8.com y organizadora del Día Mundial del Single junto con ZonaCitas-. En el nivel nacional, el porcentaje es del 25,65%, cifra que en cinco años trepará a un 30%".

Esta tendencia, de carácter mundial, dio lugar a un negocio floreciente. Durante 2006, tan sólo las ganancias de las empresas de citas online de Europa alcanzaron los 243 millones de euros, y estiman llegar a 549 millones para fines de 2011...

"Hay un gran negocio detrás de los singles -dice Miguel Espeche, psicólogo y especialista en vínculos familiares y, desde hace 12 años, coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano-. Por eso se fomenta el individualismo, el hacé lo que quieras, seguí tu deseo, cosas que en pareja son más difíciles de cumplir".

Empresas que organizan viajes de solos y solas al exterior, agencias matrimoniales; talleres de literatura, filosofía... alimentan el nutrido mercado de cupidos terrenales que demandan de bolsillos abultados. También hay consultoras que ingresan al "cliente" en su base de datos y le buscan pareja de acuerdo con el perfil, previo pago de 2500 pesos.

LA MUJER, MÁS PREOCUPADA

Ante la pregunta sobre la edad y el sexo de la soledad, los especialistas coinciden en que las mujeres están más preocupadas que los hombres por solucionar sus problemas sentimentales.

Así lo confirma Eleonora Acerbi, psicóloga de la Fundación Mendizábal, entidad especializada en el tratamiento y prevención de la depresión: "Hay más mujeres que hombres con depresión por soledad, es un fenómeno mundial. De un promedio de 1000 personas que concurren a la Fundación, el 50 al 60% padece depresión por soledad".

Esto no significa que los hombres sean menos vulnerables, de hecho suelen estar con otra persona apenas han roto un vínculo. "Además, cuando una pareja se separa, el hombre se encuentra solo, mientras que la mujer se queda con los hijos, lo que hace más difícil que vuelva a conseguir pareja con facilidad", agrega Acerbi.

Patricia, 38, empleada administrativa, separada y con un hijo de 5 años da su testimonio: "Desde que me separé, mi ex esposo ya tuvo cuatro parejas... yo, apenas una: cuando le propuse conocer a mi hijo se esfumó...".

Otro ingrediente que parece sumar en contra de las solas es que en la Argentina, según los censos, hay más hombres que mujeres, por lo tanto, el hombre tiene más posibilidades de elegir. "Y hasta más jóvenes que él; en ese sentido, y pese a los cambios, la mujer en general no se anima, le resulta difícil es una cuestión cultural", remarca Espeche.

Y si a los hombres disponibles se les restan los que están sin trabajo, los gays, los que por su realidad económica proponen compartir los gastos y los que no cumplen la cantidad de requisitos que ponen las mujeres..., entonces es cierto que no hay tantos.

MANÍAS, CÓMO NO

"Soy obsesiva, exigente, autosuficiente y siempre tengo la razón en todo. Esa soy yo." Con una sinceridad sin filtro, Samantha Jones, la mujer insaciable de Sex and the City se presentaba ante un joven camarero al que sedujo para pasar aunque fuera una noche juntos. Pero, ¿cuántas solas se pueden sentir identificadas, aun por lo bajo, con esta autodefinición?

"Reconozco que cada vez me resulta más difícil relacionarme porque ya tengo mis manías. Hay noches que extraño un hombre a mi lado, pero cuando pienso en tener que compartir el control remoto me digo: menos mal que estás sola", confiesa Clara, 39, una tucumana radicada en Buenos Aires que trabaja en una importante consultora internacional.

Según los especialistas, algunas veces la "falta de hombres" se debe a que las mujeres se volvieron feministas en su vida personal, pero machistas en sus relaciones con los hombres.

Las ansias de realización personal y el acceso en pie de igualdad con el hombre al mercado de trabajo hicieron que la familia dejara de cumplir como antes su sentido fundamental de dar protección y seguridad. Según señala Zygmunt Bauman en su libro, la gente no busca pareja sino que establece relaciones, lejos de lograr compromisos duraderos.

YO ME QUIERO CASAR, ¿Y UD.?

Juan Carlos Piceda, licenciado en Recursos Humanos, consultor psicológico y dueño de Unire , una agencia matrimonial con 18 años en el mercado con sucursales en Chile, California, México y Barcelona, lo resume: "Hay un cambio de valores: las mujeres se volvieron autosuficientes y fálicas. Tomaron las riendas de sus propias vidas sin ayuda y los hombres se asustaron".

El hombre no queda fuera de este catálogo de cambios: "Tienen muchos intereses de por medio y algunos ven que la mujer especula con el beneficio que les puedan sacar. A veces comentan, por ejemplo, que ella quería que le pagase todas las cuentas... Eso los hace huir", dice Acerbi.

Pero hay más; esa libido puesta en la realización personal supone falta de disponibilidad. Es que el tiempo se convirtió en un bien preciado para lograr tener y consumir más, delegando así la concreción de vínculos.

Algunas cifras: "El 80% de los que recurren a una agencia matrimonial son profesionales que por sus compromisos no tienen espacios para relacionarse", comenta Margarita Baumann, directora desde 1993 de la agencia matrimonial For Ever . Con un arancel único de 4000 pesos, no sólo le garantizan al interesado conseguir pareja, sino que también le ofrecen seguridad. El servicio concluye al cumplirse el objetivo.

DESDE LOS 20

Pero single no es sólo aquella persona que supera los 30 con todas sus energías puestas en acumular más. Para sorpresa de muchos, el target se amplió hacia abajo. "Hoy vienen a la agencia a partir de los 20 años", revela Piceda, quien además destaca otro fenómeno: "Aumentó un 60% la demanda, y lo curioso es que antes bajaba en enero y febrero. Este año sucedió todo lo contrario".

¿Qué lleva a un joven de 20 años a acudir a una agencia matrimonial? "La liberación femenina hizo que muchas chicas debutaran sexualmente temprano y en buena proporción, sin cuidados. El resultado: adolescentes de 17 o 18 años con uno o dos hijos. Una familia cuyo hijo tiene estudios, un departamento y hasta un auto no quiere que su hijo esté en pareja con una mujer con hijos", describe Piceda.

AMOR EN EL CIBERESPACIO

"Pensá en cuánto dinero te gastarías en una noche si salieras de copas. O en una película y unos pochoclos. ¿Cuánto tardarías en renunciar a una de estas cosas por un amor de verdad? ¡Merece la pena! Probá convirtiéndote en usuario ahora y averigualo por vos mismo". Planteo atractivo que Match.com propone desde su site para "ponerle amor a la vida". Y el eslogan prende. A la fecha, Match.com, compañía líder en el sistema de agencias online, cuenta con más de 15 millones de usuarios en el mundo

Como iniciativa argentina, a ZonaCitas.com no le va nada mal, ya que cuenta actualmente con más de 250.000 usuarios por mes.

Esta manera de relacionarse surgió a mediados de la década del 90 en Europa y rápidamente generó adeptos. En Estados Unidos, según comScore, son 20 millones los visitantes a este medio, mientras que en Europa el 10% de los internautas afirman haber visitado algún sitio de dating.

En América latina, los servicios de citas online comenzaron a incorporarse a principios de la década del 2000, y fueron creciendo rápidamente en los últimos años: Match.com ; ZonaCitas.com (la única que ofrece atención al cliente en forma directa en sus oficinas de Capital Federal); 

Latinamericancupid.com , Meetic.com y FriendFinder son las principales empresas del sector y acaparan un 10% de la audiencia de la región.

¿Cuál es la clave de este éxito? Como dice Bauman otro de sus libro, Amor líquido, en un mundo líquido que aborrece todo lo sólido y durable, se prefiere establecer conexiones antes que relaciones, y se considera que estas conexiones son tanto mejores si tengo la oportunidad de sacarlas de mi vida con tan sólo apretar la tecla delete.

Otro "beneficio" de esta forma de vincularse es el relativo anonimato de Internet, que no sólo permite eliminar factores como la timidez y la inseguridad del primer contacto, sino también presentarse con una imagen idealizada.

"Es un espacio en el que se permite la fantasía, el verso: tengo pacientes a los que les cuesta relacionarse frente a frente pero que confiesan que cuando se conectan se transforman en femmes fatales", señala Acerbi

Matías, un abogado soltero de 40 años oriundo de Río Negro y radicado en Palermo, confiesa saber de eso: "Más de una vez me llevé una sorpresa. Luego de chatear durante dos meses, nos citamos para conocernos. En el chat era la mujer ideal... cuando llegué al lugar de encuentro me quería morir: tenía más de 50 y su imagen distaba mucho de la que me envió. Salí corriendo".

En este punto, Campero aclara que justamente para evitar ese tipo de situaciones y darles seguridad a los usuarios, en 2007 unieron el online (ZonaCitas) con el offline (10en8.com). "Los que participan de los encuentros (encuentros de ocho minutos con 10 personas) deben dejar un número de teléfono y llevar su documento de identidad. Además, les proporcionamos un lugar seguro y agradable para que su encuentro".

Mas allá de todas estas nuevas formas de relacionarse, Espeche destaca: "Las mejores parejas se arman cuando hay un tercer objeto de interés, cuando no se ve al otro como codiciable".

Mariana, una magíster en administración publica de 39 años, separada y con un hijo de 9 años, parece confirmar esta teoría: "Ya pasé la época del chat, de los happy hour, las salidas a bailar... Ahora opto por salir con grupos de amigos, sin la presión de estar en busca de... Creo que ahora que estoy más relajada algo va a aparecer".

TIEMPO DE SEDUCCIÓN

No todo el servicio online se basa simplemente en generar contactos. También hay sugerencias de todo tipo para ayudar a encontrar la media naranja.

Desde ZonaCitas.com y 10en8.com, Alejandra Campero, especialista en singles, da consejos para mejorar la autoestima, trucos para resultar irresistible en 8 minutos (duración de cada cita en 10en8) y workshops de seducción. Hay eventos personalizados: para solos con hijos, sin hijos, no fumadores, bailarines, deportistas, globalizados. Y un listado de los 10 mejores bares, hoteles y restaurantes. Curiosidad: hay una lista con otros tantos restaurantes y bares para... botineras. .

ZONACITAS.COM

Sus contactos online se pueden convertir en offline gracias a la asociación con 10en8.com.

Visitas mes, 600.000

Páginas vistas por mes, 10.000.000

Tiempo promedio de sesión del usuario, 14 minutos

Usuarios registrados mes: 250.000

Cantidad de contactos mes: más de 500.000

Membresías o suscripciones: implican el uso libre del sitio y sus funcionalidades durante el período de tiempo contratado. Un mes, $ 59,99; tres, $ 34,99 por mes (105 en total); seis, 29,99 por mes (180 pago completo).

10EN 8.COM

Propone conocer 10 personas en 8 minutos, el tiempo necesario para saber si se quiere volver a tener otro encuentro. Realiza eventos de apoyo a los singles (solteros, separados, divorciados, viudos) para fortalecer su autoestima y favorecer una relación dentro de una comunidad con cultura, ideas, gustos y formas de pensar similares. No hay membresía. Sólo se abona la entrada a los eventos (90 pesos). Incluye copa de bienvenida, tres horas de diversión y citas